domingo, 30 de marzo de 2008

Abandonados...


Y entonces,
se busco el silencio,
y fuimos bajando lentamente,
cada vez más abandonados,
y llegamos al final.

Sin una gota de autopaciencia
en nuestro vuelo.






Nos arrepentimos de haber apresurado
ciertas cosas
y al toparnos con la tierra
nos esperaba tibia
y nos acogió
todo lo que pudo
hasta que nos venció
el frío viento de la tarde otoñal.
por: TuLuz